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Falanges del pie

Huesos de los dedos del pie

Falanges del pie
Falanges del pie
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Las falanges del pie son huesos largos situado distal a los metatarsos. Como en la mano, cada dedo del pie consiste en tres falanges, que se nombran las falanges próximas, medias y distales. Sin embargo, el hallux (dedo gordo del pie) sólo tiene dos falanges, una proximal y otra distal. Ocasionalmente, sólo hay dos falanges en el dedo meñique.

Las falanges consisten en una base proximal, un eje y una cabeza distal. Este artículo cubrirá la anatomía de las falanges del pie, incluidas las articulaciones musculares, el suministro y la osificación, seguidas de cualquier patología clínica relevante.

Anatomía de las falanges del pie

Articulaciones

Las falanges en el pie son mucho más cortas que ésas en la mano, y su longitud total es también mucho más corta que los metatarsos. Las bases de las falanges proximales articulan con las cabezas de los huesos metatarsianos asociados para formar las articulaciones metatarsofalangeal.

Las cabezas de las falanges proximal articulan con las bases de las falanges medial para formar los empalmes interfalangeales proximal. Las articulaciones interfalanges distales están formadas por las articulaciones entre las cabezas de las falanges medias y las bases de las falanges distales.

Estos empalmes de bisagra permiten la flexión y la extensión y son reforzados por los ligamentos plantares, así como por los ligamentos colaterales intermedios y laterales.

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Características

Las bases de las falanges proximales son cóncavas para permitir la articulación con las cabezas metatarsianos, mientras que las cabezas son troclear, o en forma de polea. Al igual que los metatarsos, los ejes de las falanges proximales son convexos dorsalmente pero cóncavos en su aspecto plantar.

Las falanges pequeñas y medias son más amplias que sus contrapartes próximas.

Las falanges distales son más planas y más pequeñas que las de la mano. Consisten en una amplia base para la articulación con las falanges medias así como una cabeza no-articular. En la superficie plantar de las cabezas, que apoya las almohadillas o pulpas de los dedos de los pies, se presenta una tuberosidad rugosa y en forma de medialuna.

Inserciones musculares

Falanges proximales

Falanges del pie
Falanges proximales

Muchos músculos del pie se unen a las falanges. Los músculos que se unen a las falanges proximales incluyen:

  • Lumbricales: aspecto medial de las cuatro falanges laterales
  • Interóseos: ambos lados de la segunda, tercera y cuarta falanges proximales

Falanges media

Los músculos que se unen a las falanges medias incluyen:

  • Músculo flexor corto de los dedos: aspecto plantar de la base
  • Músculo extensor corto de los dedos: aspecto dorsal de la base

Falanges distales

Falanges del pie
Falanges distales

Dos músculos se adhieren a la falange distal del hallux:

  • Flexor largo del dedo gordo: aspecto plantar de la base
  • Extensor largo del dedo gordo: aspecto plantar de la base

Los músculos que se adhieren a las cuatro falanges distales laterales incluyen:

  • Flexor común de los dedos del pie: aspecto plantar de la base
  • Extensor largo de los dedos: aspecto plantar de la base

Suministro sanguíneo

Las arterias digitales dorsales proveen las falanges proximales y medias. Las falanges medias también reciben la fuente de sangre de las arterias digitales plantares. Estas arterias también suministran las falanges distales.

Inervación

Los nervios digitales dorsales y plantares inervan todos los huesos de las falanges del pie.

Osificación/Embriología

La osificación es un proceso de remodelación ósea en el que el hueso nuevo es colocado por los osteoblastos, células involucradas en la síntesis ósea. Es un proceso importante en el desarrollo óseo e implica transformar el cartílago en hueso. La localización donde comienza la osificación se refiere como el centro de la osificación.

Los centros de osificación para las falanges distales son los primeros en aparecer, entre la novena y la duodécima semana de desarrollo. Esto es seguida por la aparición de los centros de osificación para las falanges próximas entre las 11 y 15 semanas de desarrollo.

El desarrollo de las falanges medias ocurre generalmente pronto después de sus contrapartes próximas.

Importancia clínica

Dedo en garra

Las deformaciones de los dedos del pie pueden causar dolor incapacitante y casi siempre ocurren en los cuatro dedos del pie laterales. El dedo en garra o dedo en martillo como también se le conoce es una deformidad que da como resultado dorsiflexión del metacarpofalangeal, empalmes interfalangeales y distales interfalangeales próximos. Esta deformidad es más común en las mujeres y en los ancianos.

El dedo en garra puede ocurrir conjuntamente con algunas enfermedades neuromusculares tales como esclerosis múltiple y parálisis cerebral. También se puede observar en enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus, así como en enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide.

Deformidad martillo

La deformidad más común observada en los cuatro dedos del pie distal es una deformidad martillo. Los zapatos de mal ajuste son generalmente la causa de esta deformidad y esto da lugar a una deformidad de la flexión del empalme interfalangeal próximal, así como la hiperextensión del metatarsofalangeal y de los empalmes interfalangeales distales.

Los métodos de tratamiento adecuados para esta afección incluyen la grabación del dedo del pie, así como el uso de calzado adecuado. Sin embargo, si todavía hay dolor incapacitante después de estos métodos, la corrección quirúrgica puede ser indicada.

Toe Mallet

Es una deformidad de la flexión del empalme interfalangeal distal se refiere como dedo del pie del mazo. Esta afección puede ser causada por un trauma o calzado inadecuado, y puede llevar a la formación de callos y deformaciones de las uñas. El tratamiento no quirúrgico puede implicar aparatos ortopédicos o protectores del dedo del pie.

Fracturas de las falanges del pie

Las fracturas de los dedo del pie ocurren lo más comúnmente posible en el quinto dedo del pie y pueden ocurrir conjuntamente con la dislocación del dedo del pie. Estas fracturas ocurren a menudo distal a la articulación metacarpofalangeal y son usualmente causadas por un trauma como el de un objeto que cae o por el golpe en el dedo del pie.